(Gertrudis Gomez de Avellaneda y Arteaga)

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Gertrudis Gómez de Avellaneda

Gertrudis Gómez de Avellaneda nació el 23 de marzo de 1814 en Santa María de Puerto Príncipe, como se llamaba entonces Camagüey, la misma ciudad que vio nacer, 88 años después, a otro insigne poeta : Nicolás Guillén. Desde muy joven, la vida de Gertrudis fue una sarta de desgracias y pesares que forjaron su temperamento apasionado y trágico, tan emblemático del romanticismo. Tan sólo tenía ocho años cuando murió su padre y apenas un año después su madre se volvía a casar. Ella misma enviudó dos veces y vio a su única hija morir antes de cumplir un año. No fue correspondida por los hombres a los que amó más apasionadamente, lo que le inspiró sus versos más ardientes, como los de A él :

Cayó tu cetro, se embotó tu espada

Mas, ¡ay, cuán triste libertad siento !

Hice un mundo de ti, que hoy se anonada,

Y en honda y vasta soledad me miro.

Hija del capitán de navío español Manuel Gómez de Avellaneda y de Felisa de Arteaga, Gertrudis, incansable lectora de los autores franceses y españoles, se formó literariamente durante los años de su estancia en Cuba, escribiendo sus primeros versos a la edad de nueve años. Cuando, después de pasar algún tiempo en Burdeos, viaja a España con su familia en 1836, ya está preparada para empezar una carrera literaria que abarca periodismo, teatro, poesía y novela. Instalada a principios en La Coruña, se trasladó en 1839 a Sevilla y luego a Cádiz, donde empezó a escribir en periódicos como La Aureola , dirigido por Manuel Canete. En 1840, estrena en Sevilla su primera obra dramática Leoncia . El año siguiente se publica en Madrid su primer libro de poesía prologado por Juan Nicasio Gallego, y su primera novela, Sab .

En Sevilla había conocido a Ignacio de Cepeda, del que se enamoró, dedicándole numerosas cartas apasionadas, y escribiendo para él su autobiografía. La impetuosidad de su pasión asustó a su joven amante y, tras el fracaso de ese amor, ella viajó a Madrid donde, una vez presentada en el Liceo Artístico de la capital donde leyó sus poemas, pasará a formar parte del mundo literario, alternando en tertulias y veladas literarias con los grandes autores románticos de la época, Manuel José Quintana, José de Espronceda y José Zorrilla, que pronto fueron sus amigos. En 1844, año de la publicación de su novela Espantolino y del drama Alfonso Munio , se enamora del poeta y político Gabriel García Tassara, del que tuvo, en 1845, una hija, Brenhilde, que el padre nunca quiso ver y que murió a los siete meses de edad.

En 1846, Gertrudis se casa con Pedro Sabater, jefe político de madrid, que la dejaría viuda tres meses después, falleciendo en Burdeos el 1 de agosto de una enfermedad crónica de garganta. Después de aquel trágico suceso, ella se retira algunos meses en un convento de Burdeos, antes de volver a Madrid, donde, después de fracasar en sus intentos de ingresar en la Academia española, a pesar de la fama que había alcanzado con sus obras y de las amistades que tenía en el mundo intelectual de la Corte, contrae matrimonio por segunda vez, en 1855, con Domingo Verdugo, coronel de infantería y político, tres años más joven que ella. Gravemente herido éste en un altercado en la calle tras el estreno en abril de 1858 del drama de su esposa Baltasar , marcharon los dos a Cuba, pero el marido nunca recuperó la salud, y murió en 1863, lo que acentuó la orientación religiosa del pensamiento de nuestra autora. En La Habana, fundó una revista Álbum cubano de lo bueno y lo bello , donde dio acogida a los grandes autores líricos : Luisa Pérez de Zambrana, Juan Clemente Zenea, Gabriel de la Concepción Valdés. Gertrudis viajó en 1864 a Estados Unidos y por fin regresa a España en 1865, primero a Sevilla, luego a Madrid donde muere el 1 de febrero de 1873, a consecuencia de la diabetes que padeció en sus últimos años.

En su obra, Gertrudis Gómez de Avellaneda no sólo celebró la pasión amorosa, sino que defendió ideas muy osadas y precursoras en el ambiente conservador de mediados del siglo XIX. Así, su novela Sab (1841) es la primera novela publicada en español donde se aborda el tema de la esclavitud y se plantea una crítica de este sistema. Por eso las autoridades coloniales no permitieron la entrada a la Isla del libro publicado en Madrid, y el barco que traía la remesa de ejemplares de esa novela regresó a su punto de partida con su carga intacta, lo que no impidió que la obra circulase clandestinamente en Cuba. En Baltasar , aborda el tema de la necesaria independencia y libertad de los pueblos. También esa gran figura de las letras cubanas y españolas abogó por la igualdad de derechos de la mujer y la libertad de sus sentimientos.

Jean Pierre Quincarlet

Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873) Escritora nacida en Cuba y que vivió en España desde los 22 años, considerada como una de las voces más auténticas del romanticismo hispano.

Su vida fue un cúmulo de desgracias comparables a las de sus personajes. La muerte de su padre y un casamiento apresurado de su madre la hicieron salir de Cuba hacia Europa, donde entró en contacto con la literatura romántica del momento, Victor Hugo, Chateaubriand y Lord Byron. La muerte de sus dos maridos y el abandono de su amante cuando ella se encontraba embarazada de una niña que nació muerta inclinaron su temperamento depresivo y apasionado hacia el espiritismo y periodos de retiro religioso, aunque siempre contó con el apoyo de escritores como José Zorrilla, Fernán Caballero, José de Espronceda, o Alberto Lista; sin embargo, su espíritu independiente y sus escándalos amorosos también le valieron las críticas de personajes como Marcelino Menéndez Pelayo, que impidió que entrara en la Real Academia Española.

Escribió poesía, novela y teatro y destacó en los tres géneros, al incorporar a las letras españolas el ambiente caribeño, sentido en Europa como exótico, en un tono melancólico y nostálgico. Son ejemplo de ello sus novelas Guatimozín, último emperador de México (1846) o El cacique de Turmequé (1860). Su compromiso social se hace patente en Sab, la primera novela antiesclavista de las letras españolas.

Su poesía se centra en el tema del amor desdichado y pesimista como puede verse en algunos de sus sonetos más conocidos: A partir, A él, A la poesía, publicados antes de 1841 y recogidos en un libro de poemas en 1851.

En el teatro, intentó fundir la tragedia clásica con el drama romántico pero sin caer en los excesos de éste, como en los dramas operísticos Saúl (1849) o Baltasar (1858), considerada la mejor de sus obras por el retrato psicológico de sus personajes.

Gertrudis Gómez de Avellaneda, a pesar de haber sido una autora muy valorada en su época, pasó después por un periodo de olvido pero la crítica actual la considera una precursora del feminismo moderno tanto por su actitud vital como por la fuerza que imprime a sus personajes femeninos literarios.



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